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¿Qué es una oya?

C'est quoi une oya?

Es la gran tendencia de los últimos años que combina decoración vegetal y riego ecológico. Las oyas, esas bonitas jarritas de cerámica para plantar o enterrar, conquistan balcones, huertos y macetas de interior. Utilizadas desde hace milenios y muy apreciadas por los permacultores, han sido objeto de trabajos y estudios para volverse tremendamente eficaces.

¿Qué es una oyas?

Las oyas son macetas de cerámica microporosa utilizadas para optimizar el riego de las plantas. Existen oyas para plantar en plantas de interior y oyas para enterrar en huertos y jardineras de balcones o terrazas. Su principio es bastante sencillo y se basa en los fundamentos del primer arte del fuego: la cerámica.

En la elaboración de una pieza de cerámica, esta se modela primero a mano antes de ser cocida, esmaltada y vuelta a cocer. En función de la temperatura de cocción, la pieza final será más o menos porosa (o incluso completamente impermeable, como el gres, por ejemplo). Para las Oyas, la arcilla se cuece a una temperatura muy precisa para obtener una porosidad óptima adaptada a las necesidades de las plantas.

El agua se difunde así de forma progresiva para evitar el exceso de riego de las plantas y las pérdidas de agua por evaporación o drenaje. Estudios han demostrado que permiten ahorros de agua de entre el 40 y el 70 % (veremos a continuación por qué esta cifra puede variar).

Con el tiempo, no solo la oyas permitirá distribuir agua a la planta, sino que la propia planta desarrollará raíces en contacto con ella para absorber el agua que necesita, funcionando ambas en simbiosis. Las oyas pueden realizarse en arcilla negra, blanca o terracota y pertenecen a la clase de la loza, debido a su temperatura de cocción.

El origen de las oyas

El riego por jarra es una técnica ancestral utilizada desde hace miles de años. Se menciona en escritos encontrados en China que datan de hace más de 2000 años. No se sabe exactamente dónde surgió, pero es cierto que se ha utilizado en toda la superficie del planeta desde hace cientos de años. El término oyas proviene de una «afrancesamiento» de olla, que significa olla o marmita en español.

Las oyas se utilizaron durante mucho tiempo en el marco del cultivo de hortalizas de manera empírica y combinadas con otras técnicas. En India, por ejemplo, a veces se combinan con hilos de algodón empapados enterrados para compensar una porosidad mal controlada. Pero en los años 60, con el auge de la permacultura y bajo el impulso de Bill Mollison, que las mencionó en su documental "The Global Gardener", las oyas se convirtieron en objeto de estudio.

Se llevaron a cabo investigaciones para perfeccionar la técnica y hacerla más óptima. Así surgieron las oyas para plantar a lo largo de los años 2000, para permitir su uso en entornos urbanos, añadiéndoles además una dimensión decorativa.

¿Cuáles son las ventajas de las oyas?

Las ventajas de las oyas son numerosas. Son económicas, ecológicas, riegan sus plantas de manera inteligente, limitan la aparición de malas hierbas, se adaptan a las condiciones climáticas y son utilizables con casi todas las plantas. Pero entremos en más detalle con 3 de ellas:

Simplificar el riego de las plantas de interior

Esta es sin duda la ventaja más importante para muchos de nosotros. Las oyas para plantar permiten no tener que preocuparse por cuándo, cómo y qué cantidad de agua usar para regar las plantas. A veces puede resultar agobiante tener que gestionar el riego de las plantas. Y hoy en día es la principal razón por la que algunas personas dudan en invertir en plantas.

Con razón, si se tiene en cuenta que es sobre todo el exceso de riego lo que mata las plantas por pudrición de las raíces. El error más clásico es pensar: "Hace mucho que no riego mi planta, sus hojas se marchitan, voy a echarle rápido una jarra de agua para quedarme tranquilo". Los resultados pueden ser a menudo catastróficos. La planta acaba ahogada y, privadas de oxígeno, las raíces terminan pudriendo.

Gracias a las oyas, las plantas podrán tomar por sí mismas el agua que necesitan. Sin más quebraderos de cabeza con el riego: la oyas está vacía, solo hay que rellenarla y listo. La mayoría de las oyas tienen una autonomía de 4 a 7 días, pero el tiempo entre dos riegos puede ser algo más largo, sobre todo para las plantas de interior, que a menudo necesitan pequeños períodos de sequía para estimular la floración. Así que tanto si tienes mano con las plantas como si no, las oyas harán el trabajo por ti, y tus plantas crecerán solas.

Ahorrar agua

Volvamos a los fundamentos y seamos precisos. Cuando se riega una planta, el agua disponible desaparecerá de tres maneras. Si el riego supera la capacidad de retención del suelo, será drenada. O bien saldrá del macetero por el fondo, o bien llegará hasta los acuíferos en un suelo natural.

El agua restante será eliminada por el fenómeno de la evapotranspiración. Es decir, una parte se evaporará desde la superficie del suelo, en contacto con el calor producido por el sol y el viento. Y la otra parte será transpirada por las plantas. Esta transpiración es un elemento fundamental de la vida de la planta: permite que la savia ascienda desde las raíces para alimentar la fotosíntesis con minerales y refrescarla. La transpiración es esencial.

Las oyas son, por tanto, muy interesantes en la medida en que aumentan las reservas de agua del suelo. Evitan las pérdidas por evaporación asociadas al riego superficial, al tiempo que permiten a la planta mantener su transpiración de forma continua, limitando al máximo el estrés hídrico para las plantas.

Medir los ahorros de agua obtenidos gracias a las oyas es, sin embargo, complejo, ya que dependerá del calor, el tipo de suelo y la lluvia (para plantas de exterior). Sin embargo, es justo decir que estos ahorros pueden variar entre el 40 y el 70 % en función de estos parámetros. Lo que, en definitiva, contribuirá a rentabilizar la inversión realizada al comprar sus oyas.

Mantener la fertilidad y la vida del suelo

La cuestión de los suelos vivos se ha vuelto fundamental en los últimos años. El considerable trabajo llevado a cabo por colectivos como "vers de terre production" pone de relieve la importancia del vínculo entre suelo vivo y fertilidad del suelo. En términos sencillos, tener un suelo rico en micro y macroorganismos permite transformar la materia orgánica en elementos asimilables por las plantas y, por tanto, favorecer su crecimiento.

Ahora bien, para mantener un suelo vivo, hay que proporcionar cobijo y sustento a toda esta biodiversidad. ¡Y es aquí donde las oyas se vuelven especialmente interesantes! Un hábitat propicio para la vida deberá permanecer necesariamente húmedo. Un suelo seco en los primeros 20 cm bloqueará la actividad de toda esta fauna desconocida y a menudo invisible, e impedirá su desarrollo.

Combinando oyas y acolchado, impulsarás la fertilidad de tus suelos y contribuirás a mantener vivos los primeros eslabones de las cadenas de biodiversidad, ¡que bien lo necesitan en este momento! Y será todo un beneficio para tus plantas, que florecerán en un ecosistema rico y fértil. Si comienzas un pequeño huerto en un suelo de mala calidad, puede ser útil combinar la instalación de las oyas con un aporte de abono orgánico para estimular la actividad del suelo en primavera.

La cuestión de los suelos vivos para las plantas de interior también está demasiado poco considerada, cuando es posible trasladar ciertos principios, y en particular ciertas formas de acolchado adaptadas al interior. Si el tema te interesa, encontrarás toda la información en nuestra guía completa sobre abonos orgánicos para plantas de interior y de huerto.